Tras la fallida denuncia de espionaje, el Gobierno guarda silencio.
- Redacción Escena Politica

- 26 ene
- 2 Min. de lectura
Lo que empezó como un hecho que generó preocupación y un amplio respaldo político mutó hacia un cuasi papelón. Las cámaras habían sido instaladas por Kueider y no funcionaban desde 2019. El hallazgo tardío genera preguntas sobre la seguridad del gobernador y la atención sobre las instalaciones que ocupan hace más de dos años.

La denuncia de Rogelio Frigerio sobre el hallazgo de cámaras ocultas en su despacho y en la Secretaría General de la Gobernación generó preocupación y consternación en la política entrerriana y nacional. El mandatario, al momento de realizar la denuncia y darla a conocer en sus redes y a distintos medios, sostuvo que: “En Entre Ríos se terminaron las prácticas oscuras del pasado. La transparencia, la legalidad y la libertad no se negocian. No nos van a frenar en los cambios y transformaciones que iniciamos en diciembre de 2023”.
Apuntando directamente al peronismo con sus acusaciones, el gobernador reunió una amplia cobertura nacional. Medios como Infobae calificaron los hechos como gravísimos e “inéditos en la historia de la democracia”. Por otro lado, la política nacional se expresó casi en su totalidad, manifestando su solidaridad y preocupación por el tenor de los hechos. A su vez, desde el propio peronismo provincial también mostraron acompañamiento al titular de la Casa Gris, con comunicados desde el PJ y expresiones de distintos dirigentes.
Pero todo cambió en pocas horas, cuando luego de mínimas averiguaciones periodísticas locales se descubrió que los hechos eran falsos, una especie de malentendido bochornoso, ya que las cámaras en cuestión no funcionaban desde 2019, estaban desconectadas y habían sido colocadas por Kueider y Bordet para tener control de los movimientos en torno a sus oficinas.
Desde ese momento, la actitud rimbombante del gobierno provincial se transformó en silencio de radio. No hubo más explicaciones en torno a si se trató de una actitud un tanto irresponsable y apresurada por parte del mandatario al hacer una denuncia de tamaña magnitud sin realizar las averiguaciones correspondientes, o si fue mal informado y llevado a esta situación por parte de su equipo.
La situación también genera dudas respecto de la capacidad del dispositivo de seguridad del gobernador, que tardó más de dos años en encontrar unos artefactos básicos que no resistían la más mínima inspección, más aún teniendo en cuenta que Frigerio pertenece a un espacio político en el que el espionaje ha tenido capítulos oscuros, con su referente Mauricio Macri imputado reiteradamente por estas prácticas repudiables.
Desde la oposición han llamado a que el oficialismo dé explicaciones y se disculpe por el paso en falso, y tampoco se han ahorrado chicanas. Dicen que recién ahora se dieron cuenta de las cámaras porque los funcionarios, en estos dos años, prácticamente no han usado las oficinas.
Lo cierto es que, por la gravedad de la denuncia, la sociedad merece explicaciones.

















Comentarios